Tienen la clave de nuestras motivaciones en el manejo de nuestro dinero, por eso es importante saber qué son las neurofinanzas.

Hoy más que nunca tenemos claro que las decisiones económicas y financieras que tomamos son guiadas por nuestras emociones. Ya en 2017, Richard H. Thaler recibió el Premio Nobel de Economía por sus teorías, las cuales incorporan estudios psicológicos del comportamiento humano al ámbito de la economía. Estas teorías explican algunas de las decisiones que los seres humanos tomamos con respecto a nuestras finanzas en la vida cotidiana. 

Actualmente las investigaciones respecto a cómo decidimos gastar nuestro dinero van más allá, generando una nueva disciplina en el área de las neurociencias: las neurofinanzas.  

“Un área relativamente nueva que se esfuerza por comprender la toma de decisiones financieras agregando conocimientos de la psicología y la neurociencia a las teorías tradicionales de las finanzas», señala Kerstin Preuschoff, profesora asociada de Neurofinanzas y Neuroeconomía de la Universidad de Ginebra. 

¿Qué son las neurofinanzas 

Las neurofinanzas estudian la naturaleza de los procesos cognitivos que participan en la adquisición y el procesamiento de información en la toma de decisiones financieras. Uno de sus grandes objetivos es identificar qué tipo de información puede procesar el cerebro de manera eficiente y cuál de ella no. Así también, analiza las condiciones ambientales que facilitan, u obstaculizan, el procesamiento de dicha información.  

Se puede conocer la tendencia de las personas a tomar ciertas decisiones de inversión, en función de la apreciación de distintos tipos de incertidumbre y riesgo.  

Esta área de las neurociencias llega a complementar lo que conocemos como ciencia de las finanzas conductuales. Nacida en los años 90, sumó el componente psicológico y humano a disciplinas matemáticas como las finanzas.  

Su relevancia parte de que, erróneamente, las finanzas clásicas suponían que las decisiones de esta índole se tomaban a partir de posturas racionales, pero aún con esta suposición no se lograban explicar muchos de los patrones financieros.  

Las ciencias conductuales (neurociencia cognitiva, psicología y sociología integradas) permitieron entender que la conducta de la gente no es racional ni siquiera en el campo financiero. De tal modo, las neurofinanzas pueden racionalizar patrones de conductas que hasta ahora eran desconcertantes por fundamentarse en la irracionalidad.  

¿Qué aportan las neurofinanzas? 

Las neurofinanzas, en su novedad, no son más que una explicación científica de las decisiones que tomamos. Y quizá a nosotros nos sean claras, pero también la ciencia se proyecta hacia el flujo de mercados. Entender cómo se toman decisiones aún por parte de los expertos en finanzas, donde hay dejos de emotividad, puede comenzar a predecir cómo se comportarán los mercados y paliar posibles crisis.  

Esa comprensión neuronal cobra especial importancia en «entornos de riesgo e incertidumbre, en los que generalmente primero reaccionamos y después analizamos», dice a BBC Mundo Joselyn Quintero, asesora financiera especializada en Psicología Financiera y Neurofinanzas. 

Las neurofinanzas podrán examinar qué aspectos del entorno hacen que aumente o que disminuya la racionalidad en nuestras decisiones.  

De tal forma, esta disciplina, puede promover elementos para estabilizar mercados, si se identifican las razones emocionales de los inversionistas. Se podrán hacer predicciones más exactas del comportamiento de éstos, se identificarán marcadores del entorno que influyen en el nivel de racionalidad e irracionalidad de los mercados financieros. Y se podrán generar recursos de ayuda para mejores decisiones al invertir.  

Algunos datos que de las neurofinanzas 

  • Hoy se sabe que al cobrar nuestro sueldo nos abarca una sensación de abundancia que nos lleva a realizar más gastos en caprichos. 
  • Sentirse culpable puede impulsarnos a comprar regalos o dar dinero para compensar nuestras fallas.  
  • Muchos calmamos las tristezas y problemas por medio del dinero y las compras innecesarias. 
  • Si se es feliz, se gasta para compartir; triste es como consuelo. Si se está enojado se hacen gastos como recompensa. 
  • Ganar 100 dólares nos hace sentir felices, pero esta emoción no se compara con la desazón que nos produce la pérdida de los mismos cien dólares. Las emociones negativas pueden ser aún más intensas. Las pérdidas desencadenan una mayor actividad en las áreas del cerebro asociadas con emociones negativas que las que se generan ganancias en los centros del placer.  
  • El «cableado» de nuestros cerebros reacciona a contextos inestables de una forma más emocional que analítica. 
  • Se cree que las mejores decisiones financieras se toman a menudo utilizando un pensamiento lento, cuidadoso y analítico en lugar de un sentimiento rápido e inductivo. 
  • Hay un fenómeno que se da entre algunos inversionistas y es el que los psicólogos llaman «anclaje»: la tendencia a apegarnos a números aleatorios, lo que retrasa la toma de decisiones acertada ante el cambio de precios acelerados. Algunos tardan en reaccionar y actualizar lo que piensan. 
  • Algunos se encariñan con marcas y compañías que les son familiares y, a la hora de invertir o comprar, puede llevar a una falta de diversificación lo que no es una estrategia financiera sólida. 

Por supuesto, las neurofinanzas son un área nueva que tiene mucho por explorar, pero la luz sobre nuestro comportamiento financiero nos ayudará a tener una mejor planeación económica.  

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