Niños: Lo difícil de volver a la escuela se está reflejando en los trastornos emocionales que presentan los niños.

Hace algunos días, The New York Times publicó un artículo respecto a las dificultades que los niños han experimentado de vuelta a la escuela luego de la pandemia por Covid 19. En el texto se hace mención a un análisis realizado a más de 29 estudios sobre salud mental en niños y adolescentes de todo el mundo durante la pandemia.  

Los datos señalan que la prevalencia de síntomas de depresión y ansiedad durante el Covid 19 se han duplicado, en comparación con lo estimado pre pandemia. En el mismo artículo se señala que la Academia Estadounidense de Pediatría señaló que el estado de salud mental de los niños y adolescentes podría ser una emergencia nacional.  

Pero la población infantil estadounidense no es la única que está en riesgo. Cifras similares reporta un estudio de la Universidad de Calgary, publicado en la revista médica JAMA Pediatrics en agosto pasado (2021). “Las estimaciones muestran que uno de cada cuatro jóvenes experimenta síntomas de depresión clínicamente elevados, mientras que uno de cada cinco tiene síntomas de ansiedad clínicamente elevados.  

Lo difícil de volver a la escuela 

La vuelta a la rutina escolar y la interacción social no ha sido fácil para los niños. 

Además de las consecuencias del confinamiento y la preocupación por los posibles contagios, experimentados dentro del hogar, ahora con la vuelta a la escuela los niños también están manifestando otro tipo de padecimientos que limitan su desempeño académico.  

Entre ello se manifiesta ansiedad por separación, menor grado de compromiso y motivación, menos concentración. Igualmente deben contemplarse los trastornos del sueño y la traumática situación de miles de niños que han quedado en la orfandad a causa de que padres o cuidadores han muerto de Covid 19.  

Dentro de las aulas los niños se presentan más irritables, irascibles, dependientes y haciendo rabietas fácilmente. Su estado de ánimo está alterado, pero el mayor temor también está relacionado con las secuelas que se presenten en un futuro, incluso en la vida adulta de los, ahora, niños.  

Ansiedad por separación 

Aunque la ansiedad por separación es uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes en la infancia, la pandemia ha incrementado la incidencia. Esta parte de un miedo a la separación de aquellas personas con las que más vinculados se encuentran los niños. El niño experimenta un miedo y ansiedad generadas por el tener que alejarse de quien se siente apegado excesivamente. 

Ello se debe, en gran medida, a la presencia constante de los padres en casa debido al confinamiento; los niños pasaron días enteros con los padres y ahora tienen que enfrentar la incertidumbre de una “nueva normalidad” sin ellos.  

Aunque el TAS es más frecuente en la infancia, también se puede dar en la adolescencia e incluso en los adultos. 

Las ideas atemorizantes que detonan la ansiedad se centran en la posibilidad de que las personas a quienes sienten apego se pierdan, sean secuestradas, sufran algún daño, mueran o algo que cause una separación dolorosa y definitiva. Suele derivarse de un miedo generado porque la imaginación recrea situaciones casi siempre sin fundamento real. 

Trastornos del sueño 

Como en los adultos, los niños también han visto alterado su reloj biológico y sus ciclos de sueño y vigilia. La poca exposición a luz solar, la ansiedad, el desorden en las rutinas, el uso de dispositivos con luz azul, etc., afectaron el descanso de los niños y adolescentes, provocando diversos trastornos del sueño.  

No sólo el insomnio, también se pueden manifestar síndrome de retardo de fase, el cual consiste en la imposibilidad de dormir por la noche y, una vez dormido, la dificultad para despertar por la mañana, lo que conlleva somnolencia durante el día.  

Igualmente se puede dar el sonambulismo, los terrores nocturnos que producen llano y gritos incontrolados a partir de una especie de pesadilla muy vívida que produce pánico y ansiedad.  

Demasiado estrés  

Recordemos que un mal descanso y una exposición a estrés constante puede producir en el individuo alteraciones neuronales que merman sus funciones cognitivas.  

Esta reacción prolongada al estrés está vinculada a la producción constante de cortisol, lo que puede disminuir las conexiones neuronales en importantes zonas del cerebro, precisamente en una etapa de la vida en que se deberían forma conexiones nuevas.   

Según el estudio de Hillary Franke, pediatra del Center for Integrative Medicine de la Universidad de Arizona, se cree que el estrés crónico juega un papel en el desarrollo de los trastornos depresivos, los problemas de comportamiento, el trastorno de estrés post traumático y la psicosis.  

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Pérdida de la motivación 

Finalmente, esta serie de síndromes y trastornos, evidentemente pondrá en juego el proceso de aprendizaje de los niños. La motivación, que se produce en el circuito dopamínico del cerebro, se ve alterada y de ella depende todo el proceso de aprendizaje.  

Una motivación sólida, además de llevarnos a lograr metas, nos permite ser capaces de soportar la frustración cuando la meta no se logra, de forma que se evite abandonar al primer intento. Es por ello que tener motivos para lograr un objetivo nos permite resistir los embates y contratiempos que implica el reto a conquistar lo deseado. 

La motivación es un componente imprescindible para que los niños y niñas puedan atreverse a realizar nuevas actividades y a través de ello desarrollar destrezas, madurar y mejorar la autoestima. 

Sin motivación suele ser mucho más complicado el proceso de aprendizaje, pues se carecerá de atención y concentración, así como de memorización a causa de las alteraciones neuronales debidas a las secuelas del estrés por confinamiento.  

El futuro 

Los especialistas se preocupan no sólo por las condiciones que hoy afectan a los niños sino por las posibles consecuencias a futuro. Si en tiempos previos a la pandemia no se observaba el total cuidado en la salud mental de los niños, hoy es imprescindible que se hable del tema y se trate con un punto de vista integral. De esta forma se podrán evitar trastornos y síndromes que puedan causar daño hasta la edad adulta de las personas.  

Herramientas de apoyo con neurofeedback 

Herramientas como el neurofeedback dinámico pueden ser de gran ayuda para mejorar el estado de ánimo de los niños, especialmente porque no implica una intervención medicamentosa o intrusiva, que puede brindarles múltiples beneficios como:  

  • Promueve hábitos de sueño saludables.  
  • Facilita la gestión de los trastornos del sueño.  
  • Ayuda a manejar mejor el estrés.  
  • Disminuye los niveles de ansiedad. 
  • Mejora el estado de ánimo. 
  • Logra mayor agudeza mental.  
  • Promueve un estilo de vida saludable.   
  • Calma metal para el correcto descanso y Recuperarse de los problemas de sueño, de cualquier tipo.   
  • Obtener un sueño reparador que permita sentirse más descansado por el día.    
  • Conciliar el sueño en mucho menos tiempo, no despertarse tantas veces o volver a dormir sin problemas en caso de despertar por las noches.    
  • Disminuir la ansiedad, estrés, tristeza que en muchos casos lleva asociado con los problemas de sueño.   
  • Se logra tener mayor tranquilidad tanto de día como de noche.  
  • Ayuda en la regulación de la producción de neurotransmisores.   
  • Se disminuye la impulsividad e hiperactividad.    
  • El cerebro aprende a regularse para tener mayor calidad de sueño, afectando positivamente nuestra calidad de vida, con efectos permanentes. 

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